Punta Arenas forma la nueva generación de científicos antárticos
El laboratorio Berguño Barnes del INACH investiga cómo los ecosistemas marinos antárticos responden al cambio climático y se convierte en polo de formación científica en el extremo sur del mundo.

Desde Punta Arenas, a pocas horas de navegación del continente blanco, el Instituto Antártico Chileno (INACH) consolida un espacio que va mucho más allá de un edificio de laboratorios. El complejo que lleva el nombre del embajador Jorge Berguño Barnes es hoy un nodo de formación científica avanzada donde jóvenes investigadores aprenden a leer el Antártico como lo que es: un sistema vivo bajo presión creciente.
Las líneas de investigación activas en el laboratorio apuntan a entender cómo los ecosistemas marinos de la Antártica responden a las transformaciones del océano austral: acidificación, variaciones en la temperatura del agua, impacto sobre el krill y las cadenas tróficas que sostienen desde peces hasta ballenas y leopardos marinos. Son preguntas científicas con consecuencias globales, pero que solo pueden responderse desde aquí, desde el extremo sur del planeta.
Lo que hace distinctive a este espacio es la combinación entre investigación de frontera y formación de capital humano. El INACH no solo produce ciencia antártica — la enseña, la transfiere, construye masa crítica de especialistas que la región magallánica necesita para seguir siendo puerta de entrada legítima al continente helado. Punta Arenas no es una ciudad de paso hacia la Antártica: es, cada vez más, su capital científica en el hemisferio sur.
El trabajo del laboratorio Berguño Barnes tiene resonancia directa en la agenda ambiental patagónica binacional. Los mismos procesos oceánicos que afectan los ecosistemas antárticos inciden sobre el estrecho de Magallanes, los canales fueguinos y las costas atlánticas de Santa Cruz y Tierra del Fuego. La ciencia que se produce en Punta Arenas habla también del futuro del mar patagónico.
Para GLOBALpatagonia, el INACH es una de las instituciones más relevantes del sur global: hace ciencia sin fronteras, publica en colaboración internacional y forma investigadores que entienden el territorio desde adentro. En un contexto donde los ecosistemas australes enfrentan presiones inéditas, ese trabajo tiene urgencia y valor estratégico.


