Glaciares: la Cámara revoca la cautelar y habilita la reforma de la ley en Santa Cruz
La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia dejó sin efecto la medida que frenaba la Ley provincial 3.123, cuestionada desde El Calafate. El tribunal sostuvo que la norma santacruceña conserva estándares de protección casi idénticos a la ley nacional. El pulso por quién manda sobre los hielos patagónicos vuelve a abrirse.
La pregunta de fondo es vieja como la cordillera: ¿quién decide sobre el hielo que define a la Patagonia? La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia volvió a ponerla en el centro al revocar la medida cautelar que, dictada por el Juzgado Federal de Río Gallegos, mantenía suspendida la reforma de la ley de glaciares en Santa Cruz. Con esa decisión, la Ley provincial 3.123 queda habilitada mientras la discusión de fondo sigue su curso.
La cautelar había sido impulsada por autoridades municipales y legisladores nacionales vinculados a El Calafate, la localidad que vive a los pies del Campo de Hielo Sur y del glaciar Perito Moreno, y que hizo del hielo su identidad y su economía. El planteo advertía que una norma provincial podía abrir la puerta a actividades —mineras, inmobiliarias, energéticas— en zonas hoy resguardadas por la Ley nacional 26.639, sancionada en 2010 tras años de debate y el primer inventario nacional de glaciares.
El tribunal de Comodoro, sin embargo, fue en otra dirección: sostuvo que la Ley 3.123 contiene "estándares de protección prácticamente idénticos a la redacción original de la norma nacional", y que no se acreditó el daño inminente que justifica una cautelar. En los hechos, el fallo no resuelve el conflicto: lo devuelve a foja cero y deja la pelea concentrada en el fondo de la cuestión, donde se definirá si la provincia puede legislar sobre sus propios hielos sin debilitar el piso que fijó la Nación.
El tema excede a Santa Cruz. Los glaciares patagónicos son la reserva de agua dulce que alimenta ríos, lagos y economías a ambos lados de la frontera: el Campo de Hielo Sur es compartido con Chile, y lo que se decida sobre su periferia argentina resuena en toda la región. Las organizaciones ambientales ya anticiparon que seguirán de cerca cada paso, convencidas de que la protección del hielo no es un tema local sino el primer capítulo de cualquier futuro patagónico. La discusión, lejos de cerrarse, recién empieza.


