DAP evacuó a una turista desde la Antártica con la pista cubierta de hielo
La aerolínea regional punta-arenense realizó una evacuación aeromédica de emergencia desde la isla Rey Jorge en pleno invierno austral, con el aeródromo Teniente Rodolfo Marsh completamente helado. La operación es considerada inédita por las condiciones extremas en que se ejecutó. Una vez más, la Patagonia demuestra que el fin del mundo exige capacidades que el resto del continente no imagina.
En pleno invierno antártico, cuando la mayoría de las operaciones aéreas hacia el continente blanco están suspendidas, la aerolínea regional DAP completó una misión que pocos sistemas de aviación del mundo podrían haber ejecutado: una evacuación aeromédica de emergencia desde el Aeródromo Teniente Rodolfo Marsh, en la isla Rey Jorge, con la pista completamente cubierta de hielo.
La paciente era una mujer de nacionalidad polaca que se encontraba en la Antártica y cuya situación de salud requirió traslado urgente. El destino fue Punta Arenas, la ciudad que actúa como puerta de entrada y salida del continente antártico para toda la región austral.
Lo que hace excepcional esta operación no es solo el frío extremo. La pista del aeródromo Marsh, que en verano austral concentra un tráfico considerable de vuelos científicos y logísticos, se transforma en invierno en una superficie prácticamente intransitable para la aviación convencional. Las temperaturas bajo cero, el hielo adherido al pavimento y la visibilidad reducida configuran un escenario que muy pocas tripulaciones están entrenadas para abordar.
DAP lleva décadas operando en las condiciones más exigentes del extremo sur. Su experiencia acumulada en vuelos hacia la Antártica, hacia Tierra del Fuego y hacia los archipiélagos australes la convierte en un actor estratégico que va mucho más allá de una empresa de transporte regional. En los hechos, es parte de la infraestructura crítica del territorio antártico chileno.
La evacuación exitosa vuelve a poner en primer plano una realidad que desde Punta Arenas se conoce bien pero que suele invisibilizarse hacia el norte: la Patagonia austral es el nexo real entre el mundo habitado y la Antártica. No hay base científica que funcione sin la logística que se teje desde el Estrecho de Magallanes. No hay emergencia antártica que se resuelva sin pilotos y técnicos que conocen ese cielo como la palma de su mano.
Esta operación inédita también recuerda que el invierno antártico no detiene la presencia humana en el continente helado. Las bases científicas de Argentina y Chile mantienen guardia permanente durante los meses más oscuros del año, y con ello la necesidad de respuesta de emergencia nunca cesa.
Desde el Sur Global, donde los límites entre lo posible y lo imposible se negocian cada día con el viento en contra, esta historia no es una anécdota. Es el recordatorio de que la Patagonia austral tiene capacidades únicas que el continente entero debería valorar mucho más.


