Río Negro quiere legalizar la venta de carne de jabalí y guanaco
Un proyecto de ley provincial busca incorporar estas carnes silvestres al circuito comercial formal, con trazabilidad y controles sanitarios.
La provincia de Río Negro prepara un proyecto de ley para que la carne de jabalí y de guanaco pueda venderse legalmente. La iniciativa, que el Ejecutivo provincial enviará a la Legislatura, apunta a formalizar un aprovechamiento que hoy ocurre de manera informal o directamente fuera del mercado, y a convertirlo en una cadena de valor con controles sanitarios y trazabilidad.
El jabalí es una especie introducida —llegó a la Patagonia hace décadas y se expandió sin freno— que genera daños considerables en el campo: destroza cultivos, compite con fauna nativa y transmite enfermedades al ganado doméstico. Habilitarlo comercialmente tiene, entonces, una doble lógica: abrir una fuente de ingresos para productores rurales y, al mismo tiempo, generar un incentivo económico para su control poblacional.
El guanaco, en cambio, es un animal nativo, parte del paisaje patagónico desde mucho antes de cualquier colonización. Su inclusión en el proyecto implica una discusión más delicada: hay comunidades originarias para quienes el guanaco tiene un significado cultural profundo, y hay sectores ganaderos que lo consideran competencia directa por el pasto. Regular su aprovechamiento comercial requiere un equilibrio fino entre sustentabilidad, derechos y economía.
Lo que la provincia plantea no es una apertura irrestricta. El esquema prevé controles sanitarios para garantizar que la carne llegue al consumidor en condiciones adecuadas, y trazabilidad para saber de dónde viene cada animal. Esto implica construir una infraestructura de habilitación que hoy no existe o existe de manera muy incipiente en la región.
El mercado potencial es real. La carne de guanaco tiene demanda internacional —especialmente en Europa— y la de jabalí es apreciada en gastronomía gourmet. Otras provincias patagónicas, incluyendo Santa Cruz, ya exploraron caminos similares, aunque con avances desiguales. Río Negro tiene la ventaja de un sector agropecuario organizado y acceso a mercados que podrían absorber producción certificada.
El paso legislativo es el primero de varios. Después vendrán los debates sobre cuotas, vedas, quién puede cazar y bajo qué condiciones. Pero el hecho de que la provincia avance en esta dirección marca una señal: la Patagonia tiene recursos propios y distintivos que pueden convertirse en economía formal sin necesidad de esperar a que llegue un modelo de afuera.


