Tecnología canadiense para despertar el petróleo pesado del Golfo San Jorge
Una iniciativa con tecnología importada de Canadá apunta a reactivar áreas de petróleo pesado en la Cuenca del Golfo San Jorge, uno de los yacimientos maduros más extensos de la Patagonia.
La Cuenca del Golfo San Jorge tiene más de cien años de historia petrolera. Abarca parte de Chubut y Santa Cruz, con Comodoro Rivadavia y Las Heras como sus centros urbanos de referencia, y fue durante décadas el motor energético de la Argentina. Pero los yacimientos maduros tienen su propia lógica: con el tiempo, extraer el crudo restante se vuelve más costoso, más técnico y menos atractivo para el capital convencional.
El petróleo pesado es el capítulo pendiente de esa historia. A diferencia del crudo liviano —más fácil de extraer y refinar— el petróleo pesado requiere técnicas específicas para reducir su viscosidad y hacerlo fluir desde la roca hacia la superficie. Canadá, con sus enormes reservas de arenas bituminosas en Alberta, desarrolló durante décadas tecnologías de recuperación mejorada que ahora están disponibles para otros mercados.
La iniciativa que busca aplicar ese conocimiento canadiense en el Golfo San Jorge apunta a reactivar áreas que las operadoras tradicionales habían relegado por no ser rentables con los métodos convencionales. El mecanismo central suele ser la inyección de vapor o de solventes para movilizar el crudo, combinado con técnicas de perforación horizontal que maximizan el contacto con la formación rocosa.
Para la Patagonia, el impacto potencial no es menor. La Cuenca del Golfo San Jorge concentra una parte importante del empleo industrial de Chubut y Santa Cruz, y cualquier reactivación de áreas paralizadas tiene efecto directo en la cadena de proveedores locales: empresas de servicios, transporte, mantenimiento y logística que dependen de la actividad de los yacimientos.
El contexto energético nacional también importa. Con Vaca Muerta acaparando la mayor parte de la inversión en el sector, las cuencas maduras del sur compiten por atención y capital. La apuesta por tecnología de recuperación avanzada es una manera de argumentar que esos yacimientos no están agotados, sino esperando las herramientas correctas.
Queda por definirse el alcance real del proyecto, los plazos de implementación y, sobre todo, cuántos puestos de trabajo concretos puede generar en una región que mira el auge de Neuquén con una mezcla de orgullo y preocupación. El Golfo San Jorge tiene petróleo. La pregunta es si también tiene el ecosistema técnico y financiero para extraerlo.


