Pan American Silver expande su huella minera en Santa Cruz con oro y plata
La empresa canadiense solicita permiso para explorar dos nuevas áreas en la provincia que ya concentra las principales operaciones auríferas del país. El movimiento amplía el mapa minero santacruceño en un momento de precios internacionales récord para ambos metales.
Santa Cruz vuelve a ser el centro de atención del sector minero. Pan American Silver, una de las compañías con mayor presencia en la provincia, presentó solicitudes para explorar dos nuevas áreas con potencial de oro y plata, ampliando un mapa productivo que ya incluye operaciones de primer nivel mundial como Cerro Negro.
La movida no es menor. En un contexto donde el precio del oro supera los 3.300 dólares la onza y la plata acumula una suba sostenida, las empresas aceleran la búsqueda de nuevas reservas. Santa Cruz, con su geología favorable y su tradición minera moderna que arranca en los años noventa, se posiciona como el territorio más codiciado del extremo sur argentino.
Lo que está en juego es la transición entre exploración y producción: los proyectos que hoy se buscan podrían convertirse en minas en la próxima década. Eso implica empleo directo en una provincia que todavía depende en gran medida de la administración pública y el petróleo como motores económicos, pero también plantea preguntas que la región no puede evitar.
El agua es la principal. En una Patagonia donde la disponibilidad hídrica se discute cada vez con mayor urgencia —y donde los glaciares retroceden como testigos mudos del cambio climático— la minería de gran escala requiere respuestas concretas sobre el uso de los acuíferos y la gestión de los residuos de proceso. Las comunidades de la meseta central santacruceña llevan años pidiendo esas respuestas antes de que las máquinas lleguen.
Tampoco es menor el debate sobre la distribución de la renta. La reforma al régimen de regalías mineras sigue pendiente en la legislatura provincial, y el ingreso de nuevos proyectos reaviva la discusión sobre cuánto queda en el territorio y cuánto se va.
Pan American Silver opera en la región hace más de una década y tiene un historial que sus defensores presentan como ejemplo de minería responsable. Sus críticos, en cambio, señalan que la escala de las nuevas exploraciones plantea impactos acumulativos que ningún estudio parcial puede evaluar de forma aislada.
Santa Cruz tiene hoy la oportunidad de definir con mayor claridad qué tipo de minería quiere y bajo qué condiciones. Las solicitudes de Pan American Silver son una invitación a tener esa conversación antes de que los permisos se conviertan en hechos consumados.


