Una canción Selk'nam sacudió el Festival Folclórico más austral del mundo
Marcela Moreira, en su decimoquinta participación en Punta Arenas, interpretó una obra sobre el exterminio del pueblo originario de Tierra del Fuego. El Festival Folclórico se convierte en escenario de memoria y reparación cultural a ambos lados de la frontera.
Hay canciones que no compiten: interpelan. Eso fue lo que hizo Marcela Moreira en la segunda noche del Festival Folclórico en la Patagonia, cuando subió al escenario de Punta Arenas por decimoquinta vez y eligió no llevar una pieza cómoda sino una obra que duele: una canción compuesta por Raúl Salinas Saavedra sobre el exterminio del pueblo Selk'nam, el pueblo originario que habitó Tierra del Fuego durante miles de años y fue diezmado a sangre y fuego a fines del siglo XIX y principios del XX.
La intérprete santiaguina convirtió el escenario del Festival en un espacio de memoria. No es un gesto menor. El pueblo Selk'nam, también llamado Ona, fue víctima de uno de los genocidios más documentados y menos reparados de la historia patagónica: las cacerías organizadas por estancieros y compañías ganaderas que pagaban por orejas y manos como prueba de muerte. Hoy sus descendientes existen, resisten y recuperan lengua y territorio a ambos lados de la frontera.
Que una canción sobre ese exterminio llegue a un festival masivo, con el gimnasio colmado y transmisión internacional, no es un dato cultural menor: es un acto político en el mejor sentido. La música hace lo que la burocracia suele evitar.
El Festival Folclórico en la Patagonia es uno de los pocos espacios donde la hermandad argentina-chilena se practica en lugar de declararse. Este año, según destacó el propio alcalde Claudio Radonich, es la edición con mayor alcance digital de su historia. Las transmisiones en vivo llegaron a audiencias internacionales, mientras que el recinto cerró sus puertas antes de comenzar: todo vendido.
La llamada Noche Patagónica tuvo presencia de artistas de Río Grande, Río Gallegos y distintas ciudades chilenas. La canción de Moreira fue, según testimonios del público, uno de los momentos de mayor silencio y emoción de la velada.
El Selk'nam no es historia pasada. En Río Grande y en distintos puntos de Tierra del Fuego hay comunidades activas que reclaman reconocimiento jurídico y territorial. Que el arte los nombre en un festival que cruza fronteras es también una forma de decir que siguen aquí.
El Festival continúa. Pero la canción sobre el pueblo del fin del mundo ya quedó plantada en la memoria de esta edición.


