De caballo y carrito a liderar Vaca Muerta: tres generaciones neuquinas
Una empresa familiar de Neuquén importó desde China la única máquina de su tipo operativa en Vaca Muerta, coronando un recorrido de tres generaciones que arrancó con tracción a sangre.
Hay historias de Patagonia que no caben en un manual de economía regional. Esta es una de ellas. Un abuelo que llegó al Alto Valle con un caballo y un carrito como únicos activos. Un nieto que cerró hace poco la importación de una máquina desde China que hoy trabaja en el corazón de Vaca Muerta y no tiene competencia directa en el yacimiento.
Entre esos dos puntos hay décadas de trabajo, decisiones de riesgo y la convicción —muy patagónica, por cierto— de que la lejanía no es un límite sino una variable a resolver. La empresa familiar creció con la región: pasó por las crisis de los 90, sobrevivió la convertibilidad, se reconvirtió cuando el petróleo no shale dominaba el negocio y apostó fuerte cuando Vaca Muerta empezó a cambiar el tablero energético argentino.
La importación de la máquina desde China no fue un capricho tecnológico. Fue la respuesta a una necesidad concreta del yacimiento que ningún proveedor local estaba cubriendo. Identificar ese nicho, financiar la operación y gestionar la logística de traer equipamiento pesado desde el otro lado del mundo hacia la estepa neuquina es, en sí mismo, un hito empresarial.
Vaca Muerta es hoy el motor económico más potente de la Patagonia argentina y uno de los reservorios de hidrocarburos no convencionales más grandes del mundo. Pero detrás de las cifras de producción y las inversiones multinacionales hay empresas locales que construyeron capacidad técnica durante generaciones y que hoy son parte indispensable de la cadena de valor.
Esta historia tiene además una dimensión que va más allá del negocio: es la narrativa de cómo el territorio forma a sus propios operadores. El abuelo del carrito no sabía que estaba fundando una empresa de servicios petroleros. Solo estaba resolviendo el día. Tres generaciones después, esa misma lógica pragmática se traduce en una máquina única que opera en el yacimiento más estratégico del país.
El nombre de la empresa y los detalles técnicos de la maquinaria están en la nota original de Río Negro. Lo que trasciende la anécdota es el patrón: la Patagonia no espera que la industria llegue desde afuera. A veces, la construye desde adentro, de a poco, con lo que hay.


