CONAF convoca más de 3.000 brigadistas desde Atacama hasta Magallanes
El proceso de selección tiene seis etapas evaluativas y la convocatoria alcanza hasta la región más austral de Chile, donde el riesgo de incendios forestales crece cada temporada.
La Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF) abrió su convocatoria anual de brigadistas contra incendios forestales con más de 3.000 cupos disponibles en todo el país. La convocatoria cubre desde la Región de Atacama hasta Magallanes, abarcando toda la Patagonia chilena en un proceso que tiene seis etapas evaluativas y postulación exclusivamente online.
Para la Patagonia, esta convocatoria tiene un peso específico. Las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes vienen registrando temporadas de incendio cada vez más complejas: el cambio climático extiende los períodos de sequía, los vientos patagónicos aceleran la propagación del fuego y la combinación de vegetación nativa con especies invasoras como el pino y el eucalipto crea combustible difícil de controlar.
Las brigadas de CONAF son la primera línea de respuesta en territorios donde la distancia y la geografía hacen que cada minuto cuente. En zonas como Aysén —donde los incendios pueden aislarse por semanas en sectores sin acceso vehicular— la formación y el despliegue de brigadistas capacitados es literalmente la diferencia entre un foco controlado y una catástrofe.
El proceso de selección en seis etapas no es un trámite menor: incluye evaluación física, capacitación técnica y aptitud psicológica para el trabajo en condiciones extremas. CONAF busca brigadistas que puedan operar en terrenos difíciles, con equipamiento pesado y en contextos de alta presión. La exigencia es proporcional al riesgo que enfrentan.
Desde el punto de vista económico, la convocatoria representa también una fuente de empleo estacional relevante para comunidades rurales y pequeñas localidades de la Patagonia chilena, donde las oportunidades laborales son más limitadas. Muchos brigadistas provienen de familias con vínculos directos con el bosque nativo, lo que suma conocimiento territorial invaluable a la formación técnica.
La apertura de la convocatoria en agosto —antes del inicio de la temporada de mayor riesgo— permite que los seleccionados completen su formación antes de que el verano austral llegue con sus vientos secos. Una decisión de planificación que, en la Patagonia, puede marcar la diferencia entre llegar a tiempo o llegar tarde.


