Chubut quiere ser proveedor de arenas para Vaca Muerta
La provincia busca desarrollar su industria de arenas de fractura para abastecer localmente la demanda del yacimiento neuquino, reduciendo costos logísticos y generando empleo.
Hay un insumo sin el que Vaca Muerta no funciona: la arena de fractura. Cada pozo de petróleo no convencional requiere toneladas de este material para mantener abiertas las microfracturas de la roca y permitir que el hidrocarburo fluya. Hasta ahora, buena parte de esa arena viaja desde muy lejos —incluso desde Brasil— con costos logísticos enormes. Chubut quiere cambiar eso.
La provincia está avanzando en la identificación y evaluación de yacimientos de arenas silíceas que cumplan con las especificaciones técnicas exigidas por las operadoras de Vaca Muerta. Si los análisis confirman la aptitud del material, Chubut podría convertirse en un proveedor estratégico para el yacimiento neuquino, con ventajas competitivas claras: proximidad geográfica, menores fletes y la posibilidad de desarrollar una cadena de valor local que genere trabajo patagónico.
El proyecto implica no solo la extracción del mineral sino también el procesamiento: clasificación granulométrica, lavado y secado para cumplir los estándares de la industria. Eso significa plantas, operarios, técnicos especializados —empleo que, en el mejor de los casos, quedaría en la región.
Para Chubut, que ha visto cómo el boom de Vaca Muerta benefició fundamentalmente a Neuquén en términos de actividad industrial y comercial, esta apuesta tiene también una dimensión política: reclamar una porción más grande del valor generado por la energía patagónica dentro de la Patagonia misma.
El desafío es múltiple. Las arenas de fractura tienen requerimientos muy precisos en cuanto a redondez, esfericidad y resistencia a la presión. No cualquier depósito sirve. Los estudios geológicos que están en marcha deben confirmar si los recursos identificados son técnicamente viables y económicamente competitivos frente a la oferta existente.
De avanzar, el proyecto podría marcar un punto de inflexión en la relación de Chubut con la industria energética: de ser una provincia con tradición hidrocarburífera propia —Comodoro Rivadavia es la cuna del petróleo argentino— a convertirse además en proveedora de insumos críticos para la nueva frontera energética del país.
La Patagonia tiene recursos. La pregunta de siempre sigue siendo la misma: ¿quién captura el valor?


