Torres del Paine pide gas, electricidad y un museo de fósiles al Congreso
La alcaldesa Anahí Cárdenas expuso en Santiago tres prioridades urgentes y alertó por la demora en el traspaso del parque nacional al nuevo Servicio de Biodiversidad.
Torres del Paine es la carta de presentación de la Patagonia chilena ante el mundo, pero detrás del paisaje que llena portadas de revistas internacionales hay una comuna con deudas básicas pendientes. La alcaldesa Anahí Cárdenas Rodríguez lo dijo con claridad en el Congreso: el territorio necesita gas natural, electrificación real y un museo paleontológico que haga justicia a los hallazgos que se producen en la cuenca.
El reclamo por el gas no es nuevo, pero sigue sin resolverse. La dependencia del petróleo y la leña en una zona donde las temperaturas caen drásticamente en invierno es una contradicción difícil de sostener cuando Magallanes tiene reservas gasíferas propias. La alcaldesa insistió en que la conectividad energética es una condición previa para cualquier proyecto de desarrollo local sostenible.
La electrificación rural también estuvo en el centro de la exposición. Hay sectores del entorno del parque donde el acceso a energía eléctrica confiable sigue siendo una promesa postergada, lo que afecta tanto a las comunidades residentes como a la infraestructura turística que el propio Estado promueve.
El punto que Cárdenas subrayó con mayor preocupación fue la demora en el traspaso del Parque Nacional Torres del Paine al nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. El proceso sigue sin concretarse y eso genera incertidumbre sobre la gestión del área protegida más visitada de Chile.
El museo paleontológico, en tanto, no es un capricho cultural: la cuenca de Magallanes es uno de los territorios con mayor densidad de hallazgos fósiles del extremo sur del continente. Que esos materiales se estudien y exhiban donde se encuentran es una demanda de soberanía científica y cultural con pleno sentido patagónico.
El paso de la alcaldesa por el Congreso es un recordatorio de algo que en GLOBALpatagonia sostenemos como principio: la Patagonia no puede seguir siendo administrada a distancia. Las decisiones que más impactan en Torres del Paine se toman en Santiago, con información parcial y calendarios que no responden a las urgencias del sur.


