Intercargo se va de la Patagonia y deja los aeropuertos sin respuesta
La reorganización de Intercargo retira a la empresa estatal de rampa de los aeropuertos de Río Gallegos y Comodoro Rivadavia, sin que haya un operador privado definido para reemplazarla.
Después de que el intento de privatización de Intercargo naufragara sin licitación exitosa, el Gobierno nacional decidió avanzar de todas formas: reorganizar la empresa estatal para reducir su presencia y concentrarla en los aeropuertos de mayor tráfico. El resultado concreto para la Patagonia es que Río Gallegos y Comodoro Rivadavia quedan fuera del mapa operativo de Intercargo, sin que haya todavía un privado confirmado para hacer el trabajo que hoy hace la empresa.
Los servicios de rampa parecen invisibles para el pasajero común, pero son esenciales: sin operadores de rampa no hay quien cargue y descargue las valijas, abastezca de combustible las aeronaves ni coordine el movimiento en la pista. En aeropuertos con tráfico regular como los de Río Gallegos y Comodoro, cualquier vacío operativo tiene consecuencias directas: demoras, cancelaciones y caos logístico.
La Patagonia tiene una relación estructural con la conectividad aérea que no existe de la misma manera en otras regiones del país. Las distancias son enormes, las rutas terrestres son lentas y en muchos períodos del año están afectadas por condiciones climáticas extremas. El avión no es un lujo: es frecuentemente el único medio práctico de traslado, tanto para el pasajero como para la carga sanitaria, logística y comercial.
Río Gallegos es además aeropuerto de escala para vuelos hacia Ushuaia y hacia destinos antárticos. Comodoro Rivadavia es un hub energético con flujo constante de personal vinculado a la industria del petróleo y el gas. Ambas ciudades tienen aeropuertos con dinámica propia que no admite improvisación operativa.
Hasta ahora, ninguna empresa privada confirmó que tomará la operación de rampa en estas dos ciudades. El Gobierno no dio plazos ni presentó un plan de transición público. La incertidumbre la están absorbiendo los trabajadores de Intercargo que operan en esos destinos, que no saben qué pasará con sus puestos, y los pasajeros, que no saben qué pasará con sus vuelos.
La decisión se enmarca en un proceso más amplio de achicamiento del Estado nacional en sectores que históricamente tuvieron presencia pública. Pero en la Patagonia, donde el Estado llegó primero que el mercado y donde el mercado todavía no llega a todo, cada retiro tiene costos concretos que se miden en kilómetros y en horas de viaje.


