El Perito Moreno se derrite a un ritmo que alarma a los científicos
El glaciar santacruceño perdió en pocos meses el equivalente a 204 canchas de fútbol, el 44% de todo su retroceso desde 2018. Los nuevos datos confirman que la joya del Parque Nacional Los Glaciares ya no es la excepción estable que se creía.
El glaciar Perito Moreno, durante décadas presentado como una rareza climática que crecía mientras el resto de los hielos patagónicos retrocedían, ya no sostiene ese relato. Nuevos datos dados a conocer esta semana revelan que la masa de hielo perdió en los últimos meses una superficie equivalente a 204 canchas de fútbol, una cifra que representa el 44% de todo el retroceso registrado desde 2018. La aceleración es abrupta y obliga a revisar las certezas que durante años tranquilizaron a los visitantes del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz.
La información, difundida originalmente por Clarín, se apoya en mediciones satelitales y de campo que monitorean el frente del glaciar y su superficie. Hasta hace poco, el Perito Moreno era el único de los grandes glaciares patagónicos que mantenía un equilibrio dinámico: ganaba hielo en su parte alta y perdía en el frente, sin retroceder de manera sostenida. Ese balance se está rompiendo. El retroceso actual no se explica solo por el desprendimiento natural de témpanos, sino por un derretimiento superficial más agresivo, atribuible al aumento de temperaturas y a la menor acumulación de nieve en la cuenca alta.
El dato es binacional aunque el glaciar sea argentino. Los campos de hielo que alimentan al Perito Moreno forman parte del gran sistema de la Patagonia austral, compartido con Chile, y su comportamiento es un termómetro de lo que ocurre en los ecosistemas de Magallanes y Aysén. Los glaciares del sur no son solo postales turísticas: son reservorios estratégicos de agua dulce y reguladores del caudal de ríos y lagos que sostienen ecosistemas, ciudades y actividades productivas a ambos lados de la cordillera.
La señal es incómoda para la región. Los glaciares patagónicos representan la mayor masa de hielo continental del hemisferio sur después de la Antártida, y su evolución condiciona desde la disponibilidad de agua hasta el turismo, una de las principales economías de Santa Cruz y Magallanes. Un retroceso acelerado puede alterar los circuitos de visitantes, los accesos al mirador, las pasarelas y la propia experiencia que convierte al Perito Moreno en uno de los principales destinos del país.
El contexto global acompaña: el derretimiento de los glaciares es uno de los signos más visibles del cambio climático y la Patagonia está entre las regiones del planeta donde el impacto se manifiesta con mayor velocidad. Los científicos locales reclaman más monitoreo continuo y financiamiento para sostener las mediciones a largo plazo, porque sin series de datos extensas no se pueden distinguir tendencias de anomalías.
Qué viene después: la pregunta ya no es si el Perito Moreno retrocede, sino a qué velocidad lo hará en la próxima década. La respuesta depende de las emisiones globales, pero también de políticas regionales de conservación y de la capacidad de la Patagonia binacional de sostener la vigilancia científica sobre sus hielos. Cada cancha de fútbol que se pierde en el glaciar es una advertencia sobre el agua que la región todavía cree infinita.


