Rubén Patagonia: la voz tehuelche que cantó lo que otros no podían nombrar
A pocos meses de su muerte, en enero de 2026, revisamos la trayectoria de Rubén Chauque, el músico de Comodoro Rivadavia que convirtió la memoria de los pueblos originarios en canciones que llegaron a todo el país.

Rubén Patagonia no fue un folklorista más del sur argentino. Fue algo más difícil de lograr y más fácil de perder: un puente entre mundos. Entre la memoria tehuelche que nadie transcribía y una guitarra que podía llegar a cualquier escenario. Entre los cantos del viento de la meseta y los festivales donde se lo escuchaba junto a León Gieco o Ricardo Iorio. Murió el 15 de enero de 2026 en Comodoro Rivadavia, a los 69 años, y con él se fue una forma irreemplazable de narrar la Patagonia.
Nació el 2 de julio de 1956 en el barrio General Mosconi de Comodoro Rivadavia. Descendiente del pueblo tehuelche —los aonikenk, los «gente del sur»— creció entre el caserío rural de Cañadón Perdido y las calles de Sarmiento, en el interior chubutense. Desde joven entendió que el idioma de los suyos se estaba muriendo, que las historias de los caciques y los nómades de la meseta no tenían quién las pusiera en música. Y se puso él.
Su primer álbum, Más Acá del Colorado, llegó en 1979. Desde entonces construyó una discografía que mezcló el kaani tehuelche —el canto sagrado de su pueblo— con el lonkomeo mapuche y con recursos del folklore contemporáneo argentino. No fue una fusión decorativa: fue la única manera honesta que encontró de hacer que esas voces llegaran más lejos. Canto para Alejar el Frío, Ay Patagonia, Miremos al Sur, Cutral-Có —producido por Iorio para EMI en 1998—, Volver a Ser Uno —producido por León Gieco para Universal en 2001—. Siete álbumes que son también siete capítulos de una historia cultural que la Patagonia todavía está aprendiendo a valorar.
Sus canciones más recordadas son las que duelen con precisión. Amutuy Soledad, inspirada en la historia de una abuela mapuche, es una de esas piezas que no se olvidan. Cacique Yatel, Chaltén —el nombre tehuelche que le dieron al Fitz Roy mucho antes de que llegara cualquier turista—, Al Sur del Viento, Alma Sureña. Canciones que nombraban lugares y personas que los medios de las ciudades grandes ignoraban.
En 1984 fundó el taller Volver a Ser Uno, un proyecto educativo de reencuentro con las culturas originarias de la Patagonia que funcionó durante décadas y formó a jóvenes que de otra manera no habrían tenido acceso a esa memoria. Fue activista cultural antes de que esa palabra se pusiera de moda. Fue defensor de los derechos de los pueblos originarios cuando eso tenía costos concretos.
Su muerte dejó un silencio particular en el sur. El INAMU, Divididos, La Renga, Bersuit Vergarabat y decenas de músicos argentinos le rindieron homenaje. Comodoro Rivadavia lo lloró como se llora a alguien que tenías cerca aunque no lo hubieras conocido en persona.
<strong>Escuchalo ahora:</strong><br>🎵 <a href="https://open.spotify.com/artist/4oha1qZP28nRUeG6IASeV0" target="_blank" rel="noopener" style="color:#1c2d3d;font-weight:600;">Rubén Patagonia en Spotify →</a><br>🎵 <a href="https://open.spotify.com/playlist/2EhidG8YwJGOF62cV0soue" target="_blank" rel="noopener" style="color:#1c2d3d;font-weight:600;">Playlist con sus mejores canciones →</a><br>▶️ <a href="https://music.youtube.com/search?q=Rub%C3%A9n+Patagonia" target="_blank" rel="noopener" style="color:#1c2d3d;font-weight:600;">Rubén Patagonia en YouTube Music →</a>