El vínculo afro entre Malvinas y Viedma-Patagones cumple 247 años
La comarca rionegrino-bonaerense conmemora su aniversario rescatando la poco conocida conexión histórica entre las poblaciones afrodescendientes del fuerte y las islas del Atlántico Sur.

Cuando se habla de Malvinas, la narrativa suele saltar del siglo XVIII directo a 1982. Pero entre esos dos puntos hay capas de historia que recién ahora empiezan a recuperarse. En el marco del 247° aniversario de la comarca Viedma-Patagones, una investigación pone en relieve el lazo afrodescendiente que unió a los primeros pobladores del fuerte con las islas del Atlántico Sur, un vínculo que la historiografía oficial mantuvo en los márgenes durante siglos.
La presencia africana y afrodescendiente en la Patagonia norte no es una curiosidad menor: fue parte constitutiva de la fundación misma de los asentamientos coloniales. Los fuertes del Río Negro, establecidos en 1779, incluyeron desde el inicio a personas esclavizadas y libertos que participaron en la vida económica, militar y social de la comarca. Que esa presencia se conecte con las islas Malvinas —donde también hubo población afrodescendiente en los primeros asentamientos— abre una línea de investigación que desafía los relatos homogéneos sobre la Patagonia blanca y europea.
El rescate de esta historia tiene un valor que excede lo académico. Para las comunidades afroargentinas, visibilizar su presencia en el sur profundo desde antes de la conformación del Estado nacional es un acto de justicia histórica. Para la Patagonia, reconocer la diversidad de sus orígenes enriquece una identidad que demasiadas veces se redujo a gauchos, galeses y pueblos originarios, dejando fuera a quienes no encajaban en esas categorías.
La conmemoración en Viedma-Patagones se inscribe en un momento de mayor atención a las raíces afro en Argentina, impulsada por el censo de 2010 que por primera vez incluyó la variable y por el creciente activismo de organizaciones afrodescendientes en todo el país. Pero la conexión con Malvinas le agrega una dimensión geopolítica: las islas no son solo un reclamo de soberanía, sino un territorio con una historia compartida que incluye a quienes fueron invisibilizados por partida doble.
En tiempos donde la identidad patagónica se construye a diario, recuperar estas memorias no es nostalgia: es cimiento. La comarca cumple 247 años y sigue descubriendo quién es.