45 años de folklore en el sur: el festival más austral del continente, a sala llena
El Festival Folclórico en la Patagonia llega hoy a su edición número 45 en Punta Arenas, con las entradas del cierre ya agotadas antes de que comenzara la primera noche.
Cuarenta y cinco años no son casualidad. Que un festival de folklore sobreviva y crezca en el extremo sur del mundo —con clima hostil, lejanía logística y presupuestos que nunca sobran— dice algo profundo sobre la identidad cultural de Magallanes. Esta noche arranca la edición XLV del Festival Folclórico en la Patagonia, en el gimnasio de la Confederación de Punta Arenas, y las entradas para el cierre del sábado 1 de agosto ya estaban agotadas antes de que se encendiera el primer escenario.
El festival es uno de los eventos culturales más longevos y consistentes del sur de Chile. Tres décadas y media de músicos, danzas, trajes y coplas que llegan desde distintas regiones del país para encontrarse en el estrecho. En su larga historia ha sido termómetro de la identidad regional: qué se entiende por «folklore» en Magallanes, cómo dialoga la tradición chilota con la patagónica, qué lugar ocupa la música argentina del otro lado de la cordillera.
Esta edición 45 se extiende desde hoy jueves hasta el sábado, con tres jornadas de competencia y espectáculos. El formato mantiene su esencia: grupos locales, elencos invitados de otras regiones, jurados especializados y un público que en muchos casos lleva décadas asistiendo y convirtió el festival en ritual invernal.
Lo que hace particular a este evento desde la perspectiva de GLOBALpatagonia es su condición de puente: el folklore que suena en Punta Arenas lleva ecos de la Pampa, de Cuyo, de la cordillera andina compartida. Las cuecas, las chacareras y los gatos no reconocen frontera cuando se escuchan al sur del paralelo 50. En esa mezcla está parte de la identidad de la Patagonia binacional.
Que las entradas del cierre se hayan agotado antes de comenzar es también una señal del estado de salud cultural de la región. En un momento en que muchos festivales medianos luchan por llenar sus sillas, el Festival Folclórico en la Patagonia demuestra que hay una comunidad dispuesta a pagar por verse reflejada en su propia música.
Tres noches, cuarenta y cinco ediciones, el sur como escenario. El folklore no pertenece al pasado cuando tiene sala llena en invierno.


