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🇦🇷 Malvinas

La reacción kelper y británica a la bandera de Malvinas

Los legisladores de las islas le escribieron a la FIFA. El gobierno inglés salió a responder. Un ministro habló en la BBC. Y hasta un veterano de la guerra de 1982 pidió sanciones. Repasamos, con nombres y citas textuales, cómo se vivió en Gran Bretaña la bandera que los jugadores argentinos alzaron en Atlanta.

J. MartineauJ. Martineau 🇦🇷 Malvinas
La reacción kelper y británica a la bandera de Malvinas

Malvinas — Informe GLOBALpatagonia

La bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” que los jugadores de la Selección desplegaron en Atlanta el 15 de julio, tras vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial, no se apagó con el pitido final. Semanas después, mientras la FIFA todavía delibera qué hacer, la carta que un grupo de legisladores de las islas le envió al organismo es la prueba de que en las islas y en Londres el gesto sigue doliendo.

La carta de los isleños a la FIFA

El semanario Penguin News, el diario de las islas, reveló que miembros de la Asamblea Legislativa de Malvinas (MLA) escribieron una carta abierta a la FIFA pidiendo sanciones disciplinarias contra los jugadores argentinos. La calificaron de “insensitive” —insensible— y argumentaron:

“It is the avowed policy of the Falkland Islands Government that we do not wish to see politics being brought into sport”
(“Es política declarada del Gobierno de las Islas Falkland que no deseamos ver que la política se introduzca en el deporte”)

El argumento de los legisladores apela, una vez más, a la autodeterminación: la voluntad de la población isleña de seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar. Es el mismo argumento que se repite desde el referéndum de 2013, cuando el 99,8% de los votantes —menos de 1.400 personas— eligió mantener el vínculo con la Corona.

Cartel de bienvenida en las Islas Malvinas
Así se presentan las islas a quien llega: apenas unos 3.500 habitantes, a 463 kilómetros de la costa patagónica, que se definen como territorio británico.
Jugadores argentinos con la bandera 'Las Malvinas son Argentinas' en Atlanta
El cartel que los jugadores argentinos desplegaron en el campo del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, tras el 2-1 a Inglaterra.

Habla el gobierno británico

El reclamo no se quedó en las islas. El vocero del primer ministro británico, Keir Starmer, salió a marcar posición ante la prensa:

“The World Cup might not be ours, but the Falkland Islands definitely are”
(“El Mundial puede que no sea nuestro, pero las Islas Falkland definitivamente sí lo son”)

Y agregó la fórmula de siempre: “Self-determination rests with the islanders and our commitment to the Falklands will never waver” (“La autodeterminación recae en los isleños y nuestro compromiso con las Falklands nunca flaqueará”).

Horas después, el secretario de Negocios, Peter Kyle, fue más lejos en una entrevista con BBC Breakfast. Calificó la conducta de los jugadores de “entirely inappropriate” (enteramente inapropiada) y pidió a la FIFA investigar “thoroughly” lo que definió como una “egregious violation” —una violación flagrante— del reglamento del torneo.

Cámara de los Comunes del Parlamento británico
El Parlamento británico, donde el reclamo por la bandera llegó hasta la vocería del primer ministro.

El veterano que pidió mano dura

Entre las voces que más resonaron en la prensa británica estuvo la de Simon Weston, veterano de la Guerra de Malvinas de 1982, sobreviviente del ataque al buque Sir Galahad. Weston reclamó que la FIFA actúe:

“FIFA have to do something. We can't wear a poppy on our international jerseys because they say that's a political symbol”
(“La FIFA tiene que hacer algo. Nosotros no podemos usar una amapola en nuestras camisetas de la selección porque dicen que es un símbolo político”)

Y remató: los jugadores “just have to be more respectful and obey the rules. Obey the rules for no politics brought into sport” (“solo tienen que ser más respetuosos y obedecer las reglas. Obedecer las reglas de que no se meta la política en el deporte”).

La comparación de Weston —la amapola (poppy) que en el Reino Unido conmemora a los caídos en guerra, y que la propia FIFA restringió en partidos internacionales por considerarla un símbolo político— fue retomada por buena parte de la prensa deportiva británica como el argumento más citado contra la bandera argentina.

Lo que los diarios no pudieron dejar de escribir

Ahí está la paradoja que más le duele a Londres: para explicar por qué se enojaron, buena parte de los medios británicos tuvo que hacer lo que llevan décadas evitando —contarle a su propia audiencia qué son las Malvinas, por qué Argentina las reclama y qué pasó en 1982. El Daily Mail confirmó que la FIFA, presidida por Gianni Infantino, esperaría al final del torneo para resolver cualquier sanción, de modo que el caso siguiera abierto sobre la cabeza de la Selección incluso mientras jugaba la final. Sky Sports detalló que el expediente disciplinario de la FIFA no se limitaba a la bandera: incluía además cánticos discriminatorios, fallas de protocolo de seguridad y objetos arrojados a la cancha en distintos partidos del torneo. Y Yahoo News UK reprodujo, palabra por palabra, la respuesta del gobierno británico.

Ninguno de esos artículos pudo escribir sobre la bandera sin escribir, aunque fuera en una línea, la palabra “Malvinas” —o “Falklands”, del lado británico— seguida de la explicación de una guerra de 74 días: 255 soldados británicos, 649 argentinos y tres isleños muertos en 1982. Esa es, exactamente, la visibilidad que la diplomacia tradicional no consigue.

El contrapunto que nadie esperaba: Washington

Mientras Londres pedía sanciones, la Casa Blanca hizo lo contrario. El enlace del gobierno de Donald Trump para el Mundial salió a respaldar el derecho de los jugadores argentinos a manifestarse, invocando la libertad de expresión, y rechazó los pedidos británicos de castigo. El detalle no fue menor para la prensa británica, acostumbrada a contar con Washington como aliado automático en cualquier disputa con Buenos Aires.

Milei, del otro lado del mostrador

Desde Argentina, el presidente Javier Milei calificó la celebración de los jugadores como “perfectly valid” (perfectamente válida), y dijo que el mensaje “reflects a sentiment shared by all Argentinians” (refleja un sentimiento que comparten todos los argentinos). Aun así, anticipó que esperaba que la FIFA terminara sancionando al equipo con una multa: “the players get carried away by their emotions, they act on impulse, and that will likely lead to discussions about a fine” (los jugadores se dejan llevar por sus emociones, actúan por impulso, y eso probablemente derive en una discusión sobre una multa).

La FIFA, todavía sin fallo

A casi un mes del episodio, y semanas después de la final —que Argentina perdió 1-0 ante España en el MetLife Stadium—, la FIFA no resolvió el caso. El comité disciplinario abrió expediente por varias infracciones, incluida la pancarta, y dio a las partes la posibilidad de presentar su posición antes de fallar. El antecedente más citado es 2014, cuando la FIFA multó a la AFA con 20.000 libras por una pancarta idéntica. Todo indica que el desenlace, otra vez, será una multa y no una sanción deportiva.

Para quienes miramos esto desde la Patagonia —la puerta de embarque hacia el Atlántico Sur, la región que ve pasar a los isleños rumbo a Malvinas por el vuelo mensual desde Río Gallegos— hay una lectura que sobrevive a cualquier multa que termine fijando la FIFA. Durante semanas, un primer ministro, un secretario de Estado, un veterano de guerra y toda la prensa británica tuvieron que decir en voz alta, y explicar, la palabra que Londres prefiere mantener fuera de la agenda. Los legisladores de las islas le escribieron a la FIFA para pedir que castigue a los jugadores argentinos. Pero, sin proponérselo, confirmaron con esa carta lo que ya era evidente en cada portada: la bandera cumplió su cometido.

Informe original de GLOBALpatagonia. Por J. Martineau.
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